AYUDA A LA DIGESTION

 

Los distintos, aunque no numerosos, estudios sobre la influencia del aceite de oliva sobre el sistema digestivo muestran que provoca, en general, respuestas beneficiosas sobre los diferentes órganos y funciones específicas que lo componen. Estos hechos, que se comentan a continuación, hay que contemplarlos siempre en relación a las respuestas que generan los aceites de semillas.

En los últimos años se han puesto de manifiesto diferencias entre el aceite de oliva y otras grasas dietéticas en lo que se refiere a la absorción de los lípidos de la dieta. Diversos autores han observado en estudios en los que se comparan poblaciones del sur y norte de Europa que la digestión de los lípidos era significativamente más eficiente en los individuos del sur que tomaban aceite de oliva, que en los del norte que tomaban su grasa habitual, rica en grasas saturadas y poliinsaturada

 

Por otro lado, también se ha puesto de manifiesto la existencia de otras acciones intestinales específicas que favorecían la digestión. Se ha observado que la absorción del ácido oleico es más eficaz que la de palmítico y esteárico en presencia de jugo pancreático y/o bilis. También se ha descrito que, en ausencia de bilis, puede absorberse eficazmente siempre que haya una buena relación albúmina-ácido oleico. Asimismo, y en determinadas condiciones experimentales, el ácido oleico puede ser absorbido por el hígado al igual que los ácidos grasos de cadena corta.

Además, el aceite de oliva tiene efectos beneficiosos sobre las secreciones digestivas (gástrica, pancreática y biliar), debido a que el ácido oleico es el más potente estimulador de la liberación de Colecistokinina (responsable de las secreciones digestivas). Así, sus acciones sobre el páncreas y el hígado dan también como resultado una mejor digestión lipídica, ya que aumentan la eficacia lipolítica del jugo pancreático y la concentración de sales biliares por el vaciado vesicular.

Cabe destacar también que la ingestión durante 30 días de dietas con claro predominio de grasa de tipo monoinsaturado (aceite de oliva), lleva a una reducción de la acidez intragástrica en comparación con regímenes ricos en ácidos grasos poliinsaturados (aceite de girasol).Todo ello, aconseja el empleo de aceite de oliva como arma eficaz en la prevención y terapia nutricional de patologías gastrointestinales en donde se requiera una limitación de la secreción ácida gástrica.

Fuente: www.esenciadeolivo.es/

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